1.6.06

Flor de Autoanálisis


-Es normal en personas como usted- dijo aquél hombre-, que toda su vida han estado expuestos al fracaso, sentirse intimidados por el éxito mundano.

"Usted cree que su éxito no está aquí entre los hombres, sino en otro lado... No se preocupe, no sufre de delirios de grandeza, por el contrario, sufre de delirios de bajeza, si es que les podemos llamar de ésa manera. No sé si esté familiarizado con el término MONOMANÍA... Es un desorden completamente contrario a la MEGALOMANÍA que usted piensa que sufre. En vez de perderse en alucinaciones de magnitudes enormes, universales, el individuo lo hace en cuestiones íntimas, minúsculas. Ésto realmente no es un problema, de hecho es un gran motor de la creatividad humana. Sin embargo, debe ser canalizado a ése objetivo, de otro modo, puede afectar seriamente el comportamiento del individuo, volviéndolo retraido, ensimismado.

"Sé que le preocupa no estar al nivel de las circunstancias, pero ésa preocupación infundada está afectando seriamente su desempeño como ser humano, ocasionando que, de hecho, no esté al nivel de las circunstancias. Ésto es especialmente notorio en sus relaciones humanas, las cuales se basan en su dependencia emocional en las demás personas. Usted es capaz de soportar toda clase de traiciones de sus supuestos amigos, con tal de mantenerlos cerca. Éste comportamiento autodestructivo es muy probablemente la causa de todos sus problemas. Debe aprender a decir que no, a enojarse, a rechazar a las personas que lo lastiman. Debe saber su lugar y asumirlo.

"Piensa que sufre de alcoholismo y que tiene un tumor cerebral. Ambas creencias son producto de su necesidad de tragedia. Necesita sentirse víctima de la vida para así ocultar el terrible miedo que tiene a vivir. Éso es lo que más debería preocuparnos en éste momento, su miedo a la vida, a la experimentación fuera del pequeño universo que ha creado dentro de su mente.

"Supongo que no esperaba escuchar todo ésto, pero realmente creo que es necesario que sepa sus aflicciones para que podamos tratarlas de manera efectiva. Sé que usted vino a hacerme una simple pregunta y yo le salí con todo ésto, pero su temor al éxito es sólo la punta del iceberg."

Horrorizado por lo que acababa de escuchar (ya fuese la dureza del innecesario diagnóstico o por lo inesperado del mismo), me levanté y salí sin despedirme, jurándome nunca hacer una pregunta retórica nuevamente...

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